Hay algo que quienes ocupamos espacios de responsabilidad
pública no deberíamos olvidar… los derechos no se defienden solamente durante
una campaña electoral ni cuando hay una cámara delante…durante las campañas
aparecen abrazos, fotos, banderas y discursos de cercanía con la comunidad
LGBT+. Pero cuando las campañas terminan, algunos vuelven a cuestionar incluso
que una bandera que representa a una comunidad históricamente discriminada
pueda estar en un edificio público…
La bandera LGBT+ no es una provocación, ni una amenaza, ni
un acto partidario. Es un símbolo de visibilidad, de igualdad y de una lucha
contra décadas de discriminación y violencia.
Y algo más… pedir que desaparezca de los espacios públicos
no es una postura “neutral”. En un país donde todavía existen discriminación,
violencia y discursos de odio hacia las personas LGBT+, esos mensajes tienen
consecuencias.
La diversidad no necesita políticos que se acerquen para la
foto. Necesita representantes que tengan la misma convicción cuando hay campaña
y cuando no la hay…
Porque los derechos humanos no pueden ser una estrategia
electoral!!!
También están quienes descubrieron que hablar de “wokismo”,
atacar al feminismo…cuestionar a la comunidad LGBT+ y subirse a la ola de odio
puede ser una buena estrategia para conseguir algún voto más…
Oportunistas del momento.
No importa demasiado qué defendieron ayer... Tampoco qué
dijeron durante una campaña…Observan hacia dónde sopla el viento y se
acomodan….
Si en un momento de la historia daba rédito mostrarse
aliados de la diversidad, allí estaban para la foto. Si ahora descubren que
atacar al feminismo, a las personas LGBT+ o a las políticas de igualdad puede
generar aplausos y votos, entonces cambian el discurso.
Eso no es convicción..
Eso es oportunismo político!!
Siempre de este lado !!!
Sandra Marisol
Suárez Machado
Activista de los DDHH. Referente de los colectivos TBU y Rainbow Families. Actual Directora de Género y Diversidad de la Intendencia de Maldonado


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