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| Foto grupal en las escalinatas de la JDM.. |
"Sra. Presidenta de la Junta Departamental. Señores
Ediles. Público que nos acompaña.
Quiero agradecer por este espacio y por el reconocimiento
que hoy se realiza a nuestro colectivo. Es realmente un hecho significativo y
es la primera vez que un colectivo LGBT es reconocido en este recinto de la
democracia.
La homofobia es un prejuicio que tiene su origen en la
cultura dominante y que estructura un orden social injusto. En ese sentido es
similar al racismo, el antisemitismo o la misoginia.
Comparte características con ellos y con frecuencia sus
promotores históricos han sido los mismos sectores y al igual que esos
prejuicios también sirve para generar una desigualdad y un orden jerárquico.
Que excluye a una parte de la población y la pone en una situación de
subordinación social.
La palabra “homofobia” fue creada por el psiquiatra
estadounidense George Weinsberg en los años 70.
Pero la realidad que define es mucho más antigua que la palabra que le
da nombre y se ha ido formando como un cáncer en nuestra cultura.
Los estudios históricos sobre la homofobia plantean se fue
construyendo desde tres discursos históricos sostenidos por el poder.
1 Primero vino la Homofobia religiosa.
La homofobia religiosa surge de la interpretación muchas
veces interesada del contenido de algunos pasajes de los textos bíblicos. Y digo que es una interpretación interesada.
Porque la condena de la homosexualidad en el cristianismo no es lineal. De
hecho, como ha demostrado el historiador John Boswell, en la Edad Media
cristiana se bendecían uniones del mismo sexo.
Fue recién a finales de la Edad Media que terminó por
imponerse una visión de persecución y exclusión. Allí nace la idea de que los
homosexuales eran “sodomitas” y que la homosexualidad era un pecado. Aclaremos
también que la condena medieval de la “sodomía” no hacía referencia exclusiva a
la homosexual (sino que, englobada toda
sexualidad no reproductiva).
No voy a entrar en el aspecto teológico. Pero si mencionar
que esta interpretación de los pasajes bíblicos ha sido bastante cuestionada
desde la academia.
Hay grupos de poder
religioso-políticos que siguen sosteniendo esta interpretación sesgada y
descontextualizada. Sin reparar que
citar pasajes de textos antiguos de forma descontextualizada e intentar
tomarlos como modelo normativo para la sociedad actual. Es el rasgo central del
fundamentalismo religioso.
Estos sectores dicen hablar en nombre del cristianismo, pero
sabemos que no representan a todos los cristianos. Ya que son muchas las
iglesias que aceptan, respetan e incluyen a la diversidad sexual.
2-El segundo discurso de poder homofóbico proviene del
Estado.
Durante la época moderna los Estados europeos comienzan a
penalizar las relaciones homosexuales consentidas entre adultos.
Durante toda la Modernidad y hasta el siglo XX los países
occidentales nos convirtieron en delincuentes y nos persiguieron solo por ser
quienes somos. En sus comienzos se
aplicaba la pena de muerte (generalmente en la hoguera) luego sustituida en los
siglos XVIII y XIX, por la más humanitaria condena “trabajos forzados”.
Esa homofobia estatal fue también exportada fuera de Europa.
Durante el colonialismo y posteriormente a él. Incluso hoy, los códigos penales de muchos
países de África y Asia, conservan la penalización de la homosexual que fue
impuesta por los colonizadores europeos.
En occidente la penalización recién termina de desaparecer
en la segunda mitad del siglo XX. Por ejemplo,
EEUU penalizaba la homosexualidad en 49 de los 50 Estados hasta la década de
1970. En Uruguay la penalización desapareció antes.
Pero aún sin ser la
homosexualidad un delito, la violencia del Estado siguió existiendo en Occidente.
Recordemos que acá, en Uruguay, se hicieron razzias contra los boliches
homosexuales hasta comienzos de los 90. No voy a culpar a los gobiernos de la
época. Ya que eran inercias represivas que venían de antaño.
Tenemos compatriotas
que aún tienen entradas y antecedentes penales porque fueron arrestados en
algún boliche gay en los años 80. Por haber cometido el “espantoso” crimen de
haber ido a bolichear con amigos
.
3-El tercer discurso homofóbico fue el “científico”.
Y utilizó las comillas a propósito.
Durante el siglo XIX
La medicina de la época intentó explicar la sexualidad humana y es allí que
surge la visión de la homosexualidad como una “enfermedad”. Asociada al
concepto de la “inversión sexual”.
Estudios como los del
médico alemán Krafft Ebbig adolecían de un problema de base: la muestra de lo
mismos estaba contaminada.
Los casos que se estudiaban eran lo de personas que ya se
encontraban internadas en centros psiquiátricos. ¿Por qué pasaba eso? Porque
era imposible investigar la homosexualidad en otro lugar. ¿Quién iba a ser
homosexual públicamente en una Europa donde eso podía acarrear la prisión y los
trabajos forzados? (Recordemos lo que pasó con Oscar Wilde).
Esos discursos pseudo científicos fueron la base para
décadas de prácticas anticientíficas. Encierro en manicomios. Castraciones químicas.
Terapias de electroshoks e incluso Lobotomias realizadas con total impunidad.
En el siglo XX el
saber científico terminó por reconocer que la homosexualidad no era una
enfermedad. Pero nunca se reparó en el daño causado e incluso hoy, grupos religiosos
siguen practicando las mal llevadas “terapias de conversión” que constituyen
practicas violatorias de los DDHH y la dignidad de las personas.
Recapitulando este breve repaso por la Historia: Los
homosexuales fuimos “pecadores” para las iglesias cristianas, delincuentes para
los Estados y enfermos para la ciencia.
Como este recorrido muestra, la homofobia es una ideología
de exterminio.
El autor español Ricard Huerta dice en su libro “El holocausto rosa”: “el problema nunca fue la homosexualidad, el
problema es la homofobia”.
Todo este horror histórico sufrido por tanta gente a lo
largo de la historia nos ha construido como un sujeto histórico. Como una
comunidad.
Toda minoría social es construida por el orden social.
Nosotros también. A este respecto me permito citar a Didier Eribon, en su
imponente “Reflexiones sobre la cuestión
gay” donde decía:
"El gay está
definido por el orden social antes de que él mismo sea consciente de lo que es.
Empiezo mi análisis por la injuria porque me parece lo que más define la
existencia gay. Lo único que engloba a todos los gay es haber vivido esa
experiencia del insulto. Un gay es una persona que alguna vez fue tratada de
mariquita o que, aunque no tuvo esa experiencia directa, toda su vida ha oído
esa injuria y sabe que podría haberla sufrido. La relación con la sociedad, con
el mundo, está mediatizada por esa injuria. Se ha inscrito en la mente del
individuo y ha fabricado la conciencia (…) Son agresiones … que dejan huella en
la conciencia. Son traumatismos más o menos violentos que se experimentan en el
instante pero que se inscriben en la memoria y en el cuerpo (porque la timidez,
el malestar, la vergüenza son actitudes corporales producidas por la hostilidad
del mundo exterior).Y una de las consecuencias de la injuria es moldear las
relaciones con los demás y con el mundo."
Es por medio del insulto y la agresión como nosotros hemos
sido socializados y como hemos aprendido el lugar que otros nos reservaron en
el mundo. Solo por ser quienes somos.
La agresión es lo que todo niño LGBT recibe del mundo
exterior. Lo que yo recibía aún antes de saber que era gay. Los otros me
etiquetaron de esa forma. Yo no sabía lo que era ser un “Maricón” pero si sabía
que era lo peor que podía ser. Otros
decidieron que yo lo era.
Lamentablemente la homofobia no ha desaparecido. Sigue
presente entre nosotros. Se adapta y es capaz de adoptar nuevas formas y
vestirse con nuevos ropajes.
Los homofóbicos de hoy en día ya no dicen en que nos quieren
quemar en la hoguera, mandarnos a un campo de exterminio, o a un gulag soviético,
o encerrarnos en un manicomio para que nos lobotomicen .
Han adaptado sus discursos y los disfrazan de cierta
racionalidad. Pero sigue siendo muy fácil identificarlos. Porque en esencia nos
siguen presentando como una amenaza para la sociedad.
Nos acusan de adoctrinar a los niños, de querer destruir la
familia, de promover una “ideología de género” disolvente del orden social” e
incluso de promover el abuso sexual de menores, etc.
En definitiva, nos siguen mostrando como “otro” que no puede
ser parte del "nosotros"
¿Y todavía hay quienes afirman con total liviandad que “la
homofobia no existe”?
Esta es la razón de por qué luchamos, de por qué marchamos y
de por qué somos activistas. El movimiento LGBT no está dirigido contra la
heterosexualidad. Ni son nuestros hermanos heterosexuales el enemigo. La
Homofobia lo es. Solo podremos
erradicarla con el apoyo de ustedes, nuestros hermanos heterosexuales. Es juntos que podremos construir una sociedad
mejor y derribar esas barreras que nos separaron.
Nosotros creemos que otra sociedad es posible y por eso
asumimos la necesidad de ser visibles y de decir acá estamos, no nos vamos a ir
a ningún lado, somos sus hermanos y hermanas y queremos que nos reconozcan
nuestra humanidad. Sin peros y sin excusas.
Voy a terminar mi exposición citando la maravillosa “Historia de la Homosexualidad en la Argentina”
de Osvaldo Bazan. Obra que termina de la siguiente manera:
"Y algún día,
finalmente, se habrá de saber la verdad tan celosamente guardada: la
homosexualidad no es nada. No lo era en un principio y no lo será en el futuro.
Cuando saquemos del medio todos los incendios y todas las torturas y todas las
mentiras y todo el odio y toda la ignorancia y todo el prejuicio, descubriremos
que no hay nada”
Les agradezco por su atención y su deferencia.
Muchas gracias".
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| Exposición de Juan Martín Sánchez. |
* Palabras pronunciadas en el plenario dela Junta Departamental de Maldonado el 4/11/2025. En el marco del reconocimiento realizado por dicha institución a nuestro colectivo. Hablaron en representación de Rainbow Families: Facundo Araújo, Sandra Suárez y Juan Martín Sánchez.